jueves, 28 de octubre de 2010

LA RAMA TIROLESA DE LA CASA DE AUSTRIA: ¿UNA TERCERA VÍA SUCESORIA? (PARTE IV y FINAL)

Retrato del archiduque Segismundo Francisco, obra de Giovanni Maria Morandi (h. 1665). Kunsthisrisches Museum de Viena.


Tras la muerte a finales de 1662 del archiduque Fernando Carlos, el gobierno del Tirol pasó a manos de su hermano menor, el archiduque Segismundo Francisco (1).

Segismundo, nacido el 28 de noviembre de 1630 en Innsbrück, era el cuarto hijo del archiduque Leopoldo V del Tirol y de Claudia de Medici. Al igual que su padre, desde muy joven fue dedicado a la carrera eclesiástica, algo por otro lado normal entre los “segundones” varones de la Casa de Austria (2). En 1646 fue nombrado Obispo de Augsburgo, sin ser previamente ordenado sacerdote, aunque debido a su juventud (16 años), la diócesis fue gobernada por administradores. En 1653 se convierte en Obispo de Gurk, en Carintia, y finalmente, en 1659, el emperador Leopoldo I le nombra Príncipe-Obispo de Trento tras la muerte del anterior Obispo, Carlo Emanuele Madruzzo (3). Con este nombramiento se ponía fin al dominio de la familia Madruzzo sobre el Trentino (4), al tiempo que el Principado-Obispado pasaba nuevamente a la órbita tirolesa tras casi más de cien años de semi-independencia política, aunque en 1662 tuviese lugar la firma, entre los Habsburgo y el Capítulo de Trento, de un acuerdo sobre la jurisdicción eclesiástica favorable a Trento. Sin embargo, el Papa no confirmó jamás el nombramiento de Segismundo Francisco, por lo que sólo el apoyo de su primo el Emperador le permitió ostentar el dominio temporal y las regalías sobre el territorio, pero no el espiritual. El archiduque tomó posesión del Principado el 14 de septiembre de 1660 a través de sus representantes. El Obispado sería siempre gobernado por vicarios en nombre de Segismundo Francisco.

El archiduque Segismundo Francisco fue, al igual que su hermano Fernando Carlos, un gran amante y mecenas de las artes. De hecho, en 1652, acompañó a la pareja archiducal en un viaje que les llevó a recorrer varias cortes del norte de Italia, entre ellas la de Módena, donde residía su hermana, la archiduquesa Isabel Clara, casada con el duque de Mantua Carlos II de Gonzaga-Nevers. De esta visita se conservan numeroso escritos, entre ellos uno referente a un torneo celebrado en honor de los archiducales huéspedes, obra de Giuliano Cassiani: “La Gara delle stagioni, Torneo a cavalle, rappresentato in Modena nel passaggio de’ Ser. Arcid. Ferdinando Carlo, Sigismondo Francesco d’Austria, e l’Arciduchessa Anna di Toscana” (1652).


Grabado de la época en el que se representa al archiduque Segismundo Francisco.

Como se comentaba, a la muerte Fernando Carlos, Segismundo Francisco subió al trono tirolés con precedencia sobre las hijas de su hermano. Durante su corto reinado parece ser que destacó mucho más que su predecesor en las tareas de gobierno, aunque es escasa la información que sobre su persona y reinado se conserva (5). Un hecho destacado de su gobierno fue el pago de tres millones de libras tornesas que le efectúo Luis XIV por la cesión que de Alsacia hizo la Casa de Austria al monarca galo como consecuencia de la Paz de Westfalia (6). Por otra parte, Felipe IV le concedió el Toisón de Oro el 28 de agosto de 1663, enviándole la insignia por medio del tesorero de la Orden, Jacques Bruneau, la cual le llegaría el 19 de enero de 1664 (7).

En 1665, tras la dispensa papal que le permitía renunciar a sus cargos eclesiásticos (8), el archiduque Segismundo Francisco contrajo matrimonio con Eduviges del Palatinado-Sulzbach (1660-1681), hija del conde Cristiano Augusto del Palatinado-Sulzbach (1622-1708) y de Amalia de Nassau-Siëgen (1615-1669), con la intención de buscar un heredero que le sucediese en el trono y continuase la dinastía. El matrimonio por poderes se celebró en Sulzbach el 3 de junio (o 5 de junio) de ese mismo año. La nueva archiduquesa se puso enseguida de camino para Innsbrück, sin embargo, durante este lapso de tiempo Segismundo Francisco cayó enfermo, muriendo el 25 de junio a la edad de 34 años, sin haberse podido consumar el matrimonio. Su cuerpo sería enterrado junto al de su hermano Fernando Carlos y el de sus padres, Leopoldo V y Claudia de Medici, en la Iglesia de los Jesuita del Innsbruck (Jesuitenkirche).


Retrato de la emperatriz Claudia Felizitas, obra de Carlo Dolci (1675). Galleria degli Uffizi de Florencia.


Con la muerte del archiduque Segismundo Francisco se extinguía la línea masculina de la rama tirolesa de la Casa de Austria. A partir de ese momento el Tirol y los otros territorios del Austria Anterior pasarían a la rama vienesa representada por el emperador Leopoldo I, el cual viajaría hasta Innsbruck ese mismo año (29 de octubre) para hacerse jurar como nuevo soberano del Tirol. Leopoldo I crearía un consejo especial para gobernar el país, pero a partir de ese momento el Tirol sería regido por gobernantes nombrados desde Viena, perdiendo de esta forma su independencia para siempre. Sin embargo, no hay que olvidar un hecho importante y que muchos historiadores han pasado por alto: a la muerte de Segismundo Francisco la rama tirolesa no se había extinguido completamente, ya que aún quedaban con vida las hijas del archiduque Fernando Carlos y de Ana de Medici, las archiduquesas Claudia Felizitas y María Magdalena, que vivían en Innsbruck (?) junto a su madre.

La archiduquesa María Magdalena moriría el 21 de enero 1669 a la edad de 13 años, sin embargo, su hermana, Claudia Felizitas contraería matrimonio el 15 de octubre de 1673 en Graz con el emperador Leopoldo I, para el que serían sus segundas nupcias tras la muerte de su primera esposa, la infanta-emperatriz Margarita Teresa, hija de Felipe IV y doña Mariana de Austria. Este matrimonio, bajo mi punto de vista, fue ideado para “legalizar” la situación del Tirol, ya que de esta forma se unían las dos ramas austriacas de la Casa de Austria y los hijos nacidos de este matrimonio serían los legítimos herederos tanto del Tirol, como de los otros territorios patrimoniales de la Agustísima Casa. Sin embargo, Claudia Felizitas moriría apenas tres años después (8 de abril de 1676) siendo el único fruto de este matrimonio dos pequeñas archiduquesas que morirían siendo muy niñas: Ana María Sofía (muerta el 21 de diciembre de 1674) y María Josefa (muerta el 11 de julio de 1676).

Ana de Medici, que se había trasladado a Viena junto a su hija tras el matrimonio de ésta con Leopoldo I, moriría el 11 de septiembre de 1676, desapareciendo con ella el último vestigio de la rama tirolesa de la Casa de Austria.

A modo de conclusión, podemos decir que la muerte en junio de 1665 del archiduque Segismundo Francisco sin hijos varones, apenas 3 meses antes de que lo hiciese su primo Felipe IV (17 de septiembre de 1665), hizo imposible que el monarca español pudiese considerar a un miembro de la rama tirolesa en su testamento para sucederle en caso de muerte prematura o sin hijos de Carlos II. Así, Felipe IV estableció que en caso de morir sin descendencia el futuro Carlos II, los derechos sucesorios recaerían, por este orden, en la infanta Margarita Teresa y sus sucesores, en los descendientes de su hermana, la emperatriz María, casada con el emperador Fernando III, y por tanto, en la persona del Leopoldo I, hijo de ambos; y, por último, en defecto de estas dos ramas, en la descendencia de la infanta Catalina Micaela, duquesa de Saboya e hija de Felipe II.



Fuentes principales:

* Barbacovi, Francesco V.: “Memorie storiche della città e del territorio di Trento”. Volumen 2. Trento 1824.

* Mora y Casarusa, Diego de: “Los Héroes y las maravillas del mundo. Dios, la tierra y los hombres”. Madrid, 1855.

* Schlachta, Astrid von: “To rule and to prepare: Claudia de’ Medici an her european fellow widows”. Det Kongelige Bibliotek.

* Sterzinger, Anton von: “Istoria della principesca contea del Tirolo”. Innsbrück, 1780.

* Voltes Bou, Pedro: “Documentos de tema español existentes en el Archivo de estado de Viena”. Volumen 2. Instituto Municipal de Historia, 1965.


Notas:

(1) No he podido encontrar los motivos por los cuales la sucesión del Tirol recayó en Segismundo Francisco y no en la archiduquesa Claudia Felizitas, hija mayor del archiduque Fernando Carlos, ya que, a diferencia de los que sucedía en Francia, en los ducados austriacos, y en general en los territorios gobernados por la Casa de Austria, la mujer no quedaba excluida de la sucesión, aunque sí se daba preferencia a los varones.

(2) Ejemplos de este hecho serían el propio padre de Segismundo Francisco, el archiduque Leopoldo V, que antes de ser designado por su hermano Fernando II como Conde del Tirol, fue obispo de Passau y Estrasburgo; el archiduque Alberto, arzobispo de Toledo entre 1595 y 1598, antes de contraer matrimonio con la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II; el cardenal-infante don Fernando, hermano de Felipe IV, que fue cardenal-arzobispo de Toledo entre 1619 y 1641; el archiduque Leopoldo Guillermo, hijo del emperador Fernando II y hermano de Fernando III, que fue obispo de Passau, Estrasburgo, Halberstadt, Magdeburgo, Olomuc y Breslavia, además de Gran Maestre de la Orden Teutónica; el archiduque Carlos José, primer hijo del matrimonio entre el emperador Fernando III y la archiduquesa María Leopoldina, hija de Leopoldo V del Tirol, que sucedió en todos sus cargos a Leopoldo Guillermo tras la muerte de éste en 1662; etc

(3) Segismundo Francisco fue elegido en el Capítulo del 7 de febrero de 1659. Barbacovi, Francesco V.: “Memorie storiche della città e del territorio di Trento”. Volumen 2. Trento 1824.

(4) El Principado-Obispado de Trento fue gobernado consecutivamente por cuatro miembros de la familia Madruzzo: Cristoforo Madruzzo (1539-1567), Ludovico Madruzzo (1567-1600), Carlo Gaudenzio Madruzzo (1600-1629) y Carlo Emanuele Madruzzo (1630-1658).

(5) Por desgracia no he podido tener acceso a los documentos que se puedan conservar en los archivos de Estado de Innsbruck y Viena, ni a la única biografía que sobre su persona me consta que exista: Hans Sonnweber, “Erzherzog Sigmund Franz von Tirol", phil. Diss., Innsbruck 1949.

(6) “Los héroes y las maravillas del mundo: Dios, la tierra y los hombres…”, pag. 383. El 1648, el emperador Fernando III cedió, tanto en su nombre como en el de toda la Casa de Austria, la soberanía sobre la alta y la baja Alsacia, el Sundgaw y la prefectura de 10 ciudades imperiales a Luis XIV y a sus sucesores. El monarca galo, por su parte, para compensar las pérdidas que sufría el archiduque Fernando Carlos, le aseguró la suma de tres millones de libras tornesas, pero no quiso entregarlas sin que antes Felipe IV consintiese tal cesión territorial, lo que se llevó a cabo por a Paz de los Pirineos de 1659, por la que el Rey de España renunció a todos los derechos o pretensiones que pudiese tener sobre Alsacia, el Sundgaw y el Condado de Ferrette. Luis XIV, a través de un tratado firmado con Fernando Carlos el 16 de diciembre de 1660, prometió pagar los tres millones en cinco partes, en el espacio de tres años. Sin embargo, muerto Fernando Carlos el 30 de diciembre de 1662, el pago fue efectuado a Segismundo Francisco.

(7) Voltes Bou, Pedro: “Documentos de tema español existentes en el Archivo de estado de Viena”. Volumen 2. Instituto Municipal de Historia, 1965. Pp. 455-456.

(8) El 28 de mayo de 1665 renunció solemnemente al título de Obispo de Trento y a sus otras dignidades eclesiásticas. Barbacovi, Francesco V.: “Memorie storiche della città e del territorio di Trento”. Volumen 2. Trento, 1824.

domingo, 24 de octubre de 2010

NUEVA LISTA PARA EL 349º ANIVERSARIO DE CARLOS II (6 DE NOVIEMBRE DE 2010): YA SÓLO QUEDAN 13 DÍAS


Como sabéis el próximo 6 de noviembre celebraremos el 349º aniversario del nacimiento de Carlos II (6 de noviembre de 1661-6 de noviembre de 2010) y para ello se me ocurrió la idea de una colaboración colectiva para que en ese día todos los amigos y lectores de este blog publiquemos una entrada relacionada con Carlos II o con cualquier otro aspecto de su reinado (1665-1700). Aquí os dejo la nueva lista de los que de momento me habéis confirmado vuestra participación. Ya sólo quedan 13 días para el gran día (6 de NOVIEMBRE):

- Madame Minuet del blog Cierto sabor a veneno.


- Cayetano del blog Sociedades de ayer y de hoy.

- Gema del blog Historias de reinas.

- Kassiopea del blog Paseando por la historia.

- Dissortat del blog En el bosque de la larga espera.

- Javier Peralta del blog Fotografías de Albacete.

- José Luis de la Mata del blog Mis viajes por la historia.

- Paco Hidalgo del blog Arte Torreherberos.

- Senovilla del blog Pensamientos JFS.

- Bwana del blog El blog del Bwana.

- Aspirante del blog La búsqueda del conocimiento.

- Desdelaterraza-viajar la historia del blog Desdelaterraza.

- Cartasmarruecas del blog Septimas Moradas.

- Curiosomundoazul del blog Curiosomundoazul.

- Magnolia del blog Mujeres del leyenda.

- José Eduardo de Vicente del blog Crónicas de Torrelaguna.

- Uthegal del blog Selva del Olvido.

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- Le Chevalier Mystérieux del blog Le Chevalier Mystérieux.

- El Gaucho Santillán del blog Este Gaucho escribe cosas raras.

- Mathías I del blog Café Stereo.

- Manuel del blog Docmanuel.

- Miriam Rodríguez del blog Lo que hay es lo que toca.



Estos son todos los que de momento han confirmado su participación (24 amigos) pero ya sabéis que todos los que queráis podéis hacerlo, la fecha es el 6 de noviembre…a ver si nos sale un bonito homenaje. Os dejo también, para los que aún no habéis confirmado o no habéis podido leer la anterior entrada, el enlace hacia mi propuesta de conmemoración.

GRACIAS A TODOS.

jueves, 21 de octubre de 2010

LA RAMA TIROLESA DE LA CASA DE AUSTRIA: ¿UNA TERCERA VÍA SUCESORIA? (PARTE III)

El archiduque Fernando Carlos, obra de Frans Luycx. Kunsthistorisches Museum de Viena.

Claudia de Medici mantuvo la regencia del Tirol hasta 1646, cuando Fernando Carlos alcanzó la mayoría de edad (18 años). La asunción del gobierno por el joven archiduque resultaría una etapa especialmente importante, ya que pronto se vio que éste no respaldaría plenamente los intereses imperiales. En 1650, el consejero y canciller Isaak Vollmar fue nombrado Gran Chamberlán (1). A partir de entonces, Vollmar asumiría una importante posición de mediación entre Fernando Carlos y el emperador Fernando III. En el Archivo de Estado de Viena se conservan, de hecho, unas instrucciones para Vollmar que revelen el interés imperial por las tierras del Austria Anterior y el Tirol y por las discrepancias con el gobierno del archiduque Fernando Carlos. Estas instrucciones (1) están fechadas el 24 de octubre de 1650, apenas cuatro años después de la subida al trono de Fernando Carlos. Se trataba de diversos problemas, que según Fernando III eran los causantes del creciente distanciamiento entre Viena e Inssbrück, situándose en primer lugar el distanciamiento de las políticas imperiales por parte del joven archiduque de 22 años. Este distanciamiento parecía deberse a las quejas de Fernando Carlos sobre algunas decisiones del Emperador y sobre el hecho de que el Emperador no mostrase un especial afecto hacia la rama tirolesa de los Habsburgo. La misión de Vollmar consistía, por tanto, en acercar a Fernando Carlos al lado imperial haciéndole jurar que cumpliría con las políticas dictadas desde Viena. Fernando III enumeraba además otros tres puntos de fricción entre ambas cortes, referentes sobre todo a temas de política exterior y de controversias con el príncipe-obispo de Brixen (2).

Fernando Carlos, por su parte, reprochaba al Emperador no haber hecho nada por evitar la pérdida de Alsacia y Breisach, que fueron cedidas a Francia por la Paz de Westfalia (1648), ni por la defensa de las cuatro Waldstädte (3). Fernando Carlos también le echaba en cara a Fernando III el hecho de que éste no hubiese apoyado a su hermano, el archiduque Segismundo Francisco, a conseguir un cargo eclesiástico, y el desacuerdo por la división de herencia de Claudia de Medici y la emperatriz María Leopoldina (4). Finalmente, Fernando III instó a Vollmar a tenerle informado de toda la correspondencia y las negociaciones del Archiduque que pudiesen afectar a toda la Casa de Austria.

Las razones del interés de Fernando III son obvias. En períodos de inestabilidad y guerra era de suma importancia para asegurar las tierras hereditarias occidentales de la Casa de Austria contar con la lealtad de su príncipe. Maximiliano I y Carlos V habían destacado ya la importancia estratégica del Tirol como corazón del Imperio y plaza de armas defensiva de todos los territorios austriacos. Según Carlos V, los territorios austriacos no podrían mantenerse si se perdía el Tirol. La Guerra de los Treinta Años y la grave amenaza de las tropas francesas, fueron razones suficientes para que Fernando II, primero, y Fernando III, después, se asegurasen de que los territorios occidentales estuviesen gobernados por un príncipe afín a sus intereses.

Ana de Medici, esposa de Fernando Carlos (h. 1630). Obra de Justus Sustermans. Kunsthistorisches Museum de Viena. s lhhh

Fernando Carlos contrajo matrimonio el 10 de junio de 1646 con su prima hermana Ana de Medici (1616-1676), hija del gran duque de Toscana Cosme II de Medici y de María Magdalena de Austria, hija del archiduque Carlos II de Estiria. Debido al grado de parentesco fue necesaria una dispensa papal y el permiso de los dos jefes de la Casa de Austria, Felipe IV y el emperador Fernando III. De este matrimonio nacerían dos hijas:

- Claudia Felizitas (1653-1676), fue la segunda mujer del emperador Leopoldo I (1673), de cuyo matrimonio nacieron tan solo dos hijas que morirían siendo muy niñas.

- María Magdalena (1656-1669).

En 1646, además Fernando Carlos recibió el Toisón de Oro de parte de Felipe IV, el cual le fue impuesto solemnemente en la Iglesia Franciscana de la Santa Cruz de Innsbrück.


El canciller Wilhelm Bienner habla frente a la archiduquesa Claudia de Medici.

Los dos primeros años de su gobierno estuvieron marcados por el final de la Guerra de los Treinta Años. Para hacer inaccesibles el Tirol a las armas francesas y suecas, que en ese momentos dominaban Suabia y Baviera, mandó reforzar las fortificaciones que su madre había mandado construir en los pasos de Ehrenberg y Scharnitz (la famosa Puerta Claudia). Sin bien, en 1648, por la Paz de Westfalia se vio obligado a ceder el Landgraviato de Alsacia y Breisach a Francia, como se comentaba con anterioridad. Por otra parte, el Archiduque tuvo que hacer frente a las presiones latentes en las tierras que los Habsburgo poseían en la Engadina y los Grisones por el conflicto del Valle de la Valtelina.

Fernando Carlos fue un príncipe del Barroco, amante de la música, la ópera y los fastos de la corte. Pero para poder mantener todas sus aficiones y su elevado nivel de vida, llevó a cabo un asfixiante presión fiscal contra sus súbditos e incluso llegó a vender partes de su territorio para ayudar a financiarse, como veremos más adelante.

Una figura destacada de su reinado fue el canciller Wilhelm Bienner (Lauchheim, 1590 - Rattemberg, 1651). Bienner había servido a Maximiliano I de Baviera, para después pasar al servicio del emperador Fernando II como juez de la Corte Imperial. Posteriormente fue asignado al archiduque Leopoldo V como asesor y posteriormente como canciller, papel que siguió desempeñando durante la regencia de Claudia de Medici y el gobierno personal del archiduque Fernando Carlos.

Como canciller del Tirol, Bienner no sólo fortaleció y reafirmó los derechos de su señor frente a los territorios que pretendían la secesión, sino que además tomó medidas contra la corrupción gubernamental. Fue un mediador hábil, tanto en los asuntos internos como externos. Así, a través de la diplomacia, evitó una conquista francesa de Münstertal y la secesión de los principados eclesiásticos de Brexen (Bressanone) y Trento mediante la aplicación de sus vínculos contractuales con el Tirol.

Bienner también tomó medidas para reforzar el poder de su soberano, un hecho que podría haber fortalecido su posición, pero que, sin embargo, le llevó a su caída. La entrega de mayores poderes a Fernando Carlos le hizo impopular entre los poderosos, que veían como este hecho menoscababa su propio poder y preeminencias, y como el joven archiduque resultaba inadecuado para llevar a cabo tales funciones.

El archiduque Fernando Carlos, más preocupado por sus aficiones y placeres mundanos que por el gobierno, fue un monarca absoluto que no convocó jamás el Parlamento o Dieta del Tirol a partir de 1648. Pronto entraría en conflicto con la rigidez de su canciller Bienner, sobre todo, por la venta de derechos y territorios pertenecientes al Tirol: Fernando Carlos vendió Prättigau y la Baja Engadina (en la actual Suiza) a los Grisones por una elevada cifra de dinero para poder así continuar financiando su elevado tren de vida. Bienner protestó en vano por estos hechos, y fue precisamente esta oposición la que le granjeó la enemistad de los jóvenes archiduques y su caída del poder en 1650. El excanciller fue acusado de traición y malversación de fondos y encarcelado en la Torre de las Hierbas de Innsbruck (Kräuterturm). Posteriormente, sus enemigos políticos, tras incautarle todas las pruebas que pudiesen justificar su arresto, le trasladaron a la fortaleza de Rattemberg con la intención de evitar que mantuviese cualquier contacto con Fernando Carlos. Tras un juicio secreto y breve, dirigido por los abogados Marco Antonio Bertoni e Ippolito Baldassare (originarios de Rovereto), Bienner fue condenado a muerte y ejecutado el 17 de julio de 1651. Al parecer, dos horas después de la ejecución llegó a Rattemberg una carta del archiduque Fernando Carlos en la que le concedía el perdón.

Bustos del archiduque Fernando Carlos en el Castillo de Ambras (Innsbrück) durante la exposición “Ferdinand Karl. Ein Sonnenkönig in Tirol” (2009).

A pesar de que el reinado del archiduque Fernando Carlos estuvo marcado por la continua crisis económica, también hubo otros aspectos positivos relacionados con la cultura. Fernando Carlos mandó construir el primer teatro para ópera fuera de Italia, el Comedihaus, obra de Christoph Gumpp, que fue inaugurado en 1654 con la ópera “La Cleopatra” de Antonio Cesti. Fue uno de los teatros más grandes de su tiempo con capacidad para 1000 espectadores, y equipado con todas las maquinarias necesarias para representar este tipo de espectáculos. Fernando Carlos insistió en que fueran contratados tan solo expertos italianos. Probablemente, todos estos requisitos se deban a su viaje por Italia en 1652 cuando visitó los teatros de Venecia, Parma, Ferrara y Florencia. La importancia que la música tuvo en la corte de Innsbrück se refleja en los elevados gastos de cámara que aún hoy se pueden contemplar en los archivos y que hacen referencia a esta archiducal afición. Fernando Carlos hizo venir a Innsbruck a los más grandes artistas operísticos de su tiempos: Ambrosius Rainer, Johann Stachelmayr, Giovanni Antonio Pandolfi Mealli y el citado Antonio Cesti. Cesti (1623-1669), compositor, tenor y organista, y probablemente el músico más popular de su época, permaneció en la corte archiducal de Innsbrück entre 1652 y 1659, para posteriormente pasar a las corte de Roma (1660) y Viena (1666), corte esta última, donde estrenaría la ópera “Il pomo d’oro” encuadrada en los festejos por el matrimonio de Leopoldo I y la infanta Margarita Teresa, hija de Felipe IV, y que fue considerado “Il più grande spettacolo del secolo” (5).

Antonio Cesti compuso seis óperas para los soberanos tiroleses, incluyendo “L’Argia”, de cinco horas de duración, representada en 1655 durante la estancia en Innsbrück de la reina Cristina de Suecia, de camino a Roma tras su abdicación. Fue precisamente en la capital tirolesa, en concreto en la Hofkirche, donde el 3 de noviembre de ese mismo año, Cristina de Suecia se convirtió formalmente a la Fe Católica, en un acto que tuvo lugar delante de toda la Corte y de la pareja archiducal.

A través de una extensa red de emisarios, embajadores y agentes, entre los que destaca el conde Franz de Wicka, el archiduque Fernando Carlos estuvo continuamente informado de las manifestaciones artísticas que se desarrollaban en la corte Luis XIV. Por otra parte, Fernando Carlos, al igual que otros de sus familiares pertenecientes a la Casa de Austria, sobre todo su primo Felipe IV, fue un gran amante de la pintura. A su muerte, su colección personal contaba con más de 300 pinturas de maestros como Perugino, Il Veronese, Lorenzo Lippi, Cecco Bravo, Francesco Bassano, Salvatore Rosa o Justo Sustermans, uno de los retratistas más estimados de su época. A la muerte de Fernando Carlos, su colección fue a parar al Castillo de Ambras, en Innsbrück, para posteriormente pasar a formar parte de las colecciones imperiales (6). El Archiduque fue también un gran amante de los muebles y otros objetos de decoración traídos de Italia gracias a sus lazos familiares.

Tumba de Fernando Carlos en la Jesuitenkirche de Innsbrück.

Fernando Carlos fue además un gran viajero. Principalmente realizó viajes dentro de sus propios territorios por motivos cinegéticos. En 1649, acompañó a Linz a su hermana María Leopoldina para su matrimonio con el emperador Fernando III, mientras que entre 1652 y 1661 realizó varios viajes por el norte de Italia. Durante una jornada de caza en diciembre de 1662 en Kaltern, al suroeste de Bolzano, Fernando Carlos enfermó de viruela. La enfermedad fue tan fulminante que en la mañana del 30 de diciembre Fernando Carlos moría a la edad de 34 años. Su cuerpo sería trasladado a Innsbrück para ser enterrado junto a su padre y su madre en la Iglesia de los Jesuitas (Jesuitenkirche).

A su muerte sin hijos varones, heredaría el trono su hermano Segismundo Francisco.

A modo de conclusión, se puede decir que la figura del archiduque Fernando Carlos ha estado siempre rodeada de polémica debido a su nulo interés por los asuntos de gobierno y a su estilo de vida fastuoso y derrochador que acabó con las arcas del estado. Sin embargo, su mecenazgo artístico lo sitúan entre los gobernantes más importantes del Barroco, compitiendo con personajes como Felipe IV, Luis XIV o la reina Cristina de Suecia. De él diría su canciller Wilhelm Bienner: "maschere, comedie, balli e nient'altro" (7), es decir "máscaras, comedias, bailes y nada más"...

En 2009 el Kunsthistorisches Museum de Viena llevó a cabo una exposición en el Castillo de Ambras, en Innsbrück, titulada “Ferdinand Karl. Ein Sonnenkönig in Tirol” (“Fernando Carlos. Un rey sol en el Tirol”).



Fuentes principales:

* Mora y Casarusa, Diego de: “Los Héroes y las maravillas del mundo. Dios, la tierra y los hombres”. Madrid, 1855.

* Patrouch, Joseph F.: “A negotiated settlement: The Counter-Reformation in Upper Austria under the Habsburg”. Studies in central European histories, 2000.

* Schlachta, Astrid von: “To rule and to prepare: Claudia de’ Medici an her european fellow widows”. Det Kongelige Bibliotek.

* Sterzinger, Anton von: “Istoria della principesca contea del Tirolo”. Innsbrück, 1780.



Notas:

(1) HHStA Wien, Familienarchiv, A. Familienakten, II, 8. Testamente und Verlassenschaften, Kart. 76, 61r-69v.

(2) Se trata del Principado Obispado de Bressanone, en la actual provincia italiana de Bolzano, en la región del Trentino-Alto Adige.

(3) HHStA Wien, Familienarchiv, A. Familienakten, II, 8, Kart. 76, 62v. Las cuatro Waldstädte eran Rheinfelden, Säckingen, Laufenburg y Walshut.

(4) La emperatriz María Leopoldina, segunda mujer de Fernando III y hermana de Fernando Carlos, había muerto en 1649. Al parecer, Fernando III pretendía hacerse con la parte de la herencia de su viuda que pertenecía a Claudia de Medici, madre de la fallecida (HHStA Wien, Familienarchiv, A. Familienakten, II, 8, Kart. 76, 61v, 62v, 68r.).

(5) Todarello, Nazzareno Luigi: “Le Arti della Scena. Lo spettacolo in Occidente da Eschilo al trionfo dell’opera”. Latorre Editore, 2006. (pp. 420-423).

(6) Actualmente, la colección del archiduque Fernando Carlos forma parte del Kunsthistorisches Museum de Viena.

(7) En este enlace.

miércoles, 20 de octubre de 2010

RAMONCÍN SIGUE CON SU CIRCO...

Pasen y vean al mayor payaso del mundo, no es ni Charlie Rivel, ni Miliky, ni Fofó...ni siquiera Hugo Chávez...se llama Ramoncín, alias "el rey del pollo frito" y vive en Madrid, y así es como justifica en Rolling Stone, con su clásica chulería y arrogancia, su pésima versión del "Come as you are" de Nirvana, no tiene desperdicio:

PD1: gracias a Kassiopea por facilitarme este escalofriante documento.

PD2:en breve saldrá la próxima entrada sobre la rama tirolesa de la Casa de Austria...no me olvidado de ella a pesar de mi cruzada personal...



martes, 19 de octubre de 2010

¡AL PAREDÓN CON RAMONCÍN!

Sí, habéis oído bien, ¡al paredón con Ramoncín!...¿por qué? pues por esta terrible, odiosa, asquerosa e irrespetuosa versión de la mítica canción "Come as you are" de Nirvana en un "concierto" suyo hace unos días en Barcelona:


Para los que no conozcan a este canalla, chorizo, malnacido, etc (y no sigo porque me caliento), Ramoncín es (o era) uno de los directivos de mayor peso de la SGAE (Sociedad General de Autores Españoles), sociedad estatal corrupta encargada de proteger los derechos de autor de los artistas españoles que cada año absorbe miles y miles de millones de las arcas públicas con fines que aún los españoles no conocemos...

Pues el caso es que Ramoncín, antaño conocido como el "rey del pollo frito", el principal instigador (junto al Gobierno) del llamado canón digital, hace unos días le dio por deleitarnos a todos con esta versión de la que probablemente sea la mejor canción de la historia, "Come as you are", perteneciente al disco de Nirvana "Nevermind" (1991). Como todos los amigos de este blog sabréis, el que aquí escribe es un fan absoluto de Nirvana, para el cual Kurt Cobain (líder de la banda, muerto en 1994), como para otros tantos millones de personas en el mundo, es más que (para nosotros) la mayor figura musical de la historia, sino un referente vital y generacional y una especie de "dios" de la música.

Es por ello que aprovecho este mi espacio, aún no teniendo nada que ver con su temática, para pedir, es más EXIGIR, en mi nombre y en el de todos los fans de Nirvana, que este tipejo rastrero PIDA PERDÓN PÚBLICAMENTE por el daño cometido a la música, y más viniendo de una figura pública como es él, a la cual pagamos todos y cada uno de los españoles (aún sin saber porqué). Hay ciertos temas en el mundo que no deberían ser versionados jamás, "Come as you are" es uno de ellos, pero menos versionados por gentuza como esta que además dice defender los derechos de autor...

Para dejaros con un buen sabor de boca, y pidiendo perdón por lo exaltado de esta entrada, os dejo con la única y verdadera versión, la original, en el primer vídeo en acústico durante el Mtv Unplugged de Nueva York (18 de noviembre de 1993) y en segundo con el videoclip oficial de 1992...juzguen ustedes mismos...






CAROLVS II

sábado, 16 de octubre de 2010

LA RAMA TIROLESA DE LA CASA DE AUSTRIA: ¿UNA TERCERA VÍA SUCESORIA? (PARTE II)

Estatua ecuestre del archiduque Leopoldo V en Innsbrück.

Desde la cesión del Tirol y del Austria Anterior al archiduque Leopoldo V por parte de su hermano, el emperador Fernando II, tenemos, por tanto, tres ramas de la Casa de Austria:

- La rama primogénita o española, descendiente directa en línea masculina del emperador Carlos V, y que en ese momento, 1626, estaba representada por Felipe IV.

- Una rama segundogénita o rama vienesa, que en realidad era, para aquel entonces, una rama paralela de la línea directa fernandina, tras la muerte del último descendiente directo del emperador Maximiliano II, es decir, el emperador Matías I (1619). En estos momentos estaba representada por el emperador Fernando II, de la rama estiria, descendiente del archiduque Carlos II de Estiria.

- Una tercera rama menor o rama tirolesa representada por el archiduque Leopoldo V, desde 1626, conde soberano del Tirol y señor del Austria Anterior y del Landgraviato de Alsacia.

En 1626, como se comentaba en la anterior entrada, Leopoldo V contrajo matrimonio con Claudia de Medici, viuda de Federico Ubaldo della Rovere, duque de Urbino (1), e hija de Fernando I de Medici, gran duque de Toscana. El matrimonio si instalaría en Innsbrück y tedría 5 hijos:

- La archiduquesa María Leonor (1627-1629).

- El archiduque Fernando Carlos (1628-1662), futuro conde del Tirol.

- La archiduquesa Isabel Clara (1629-1685), futura mujer de Carlos III, duque de Mantua.

- El archiduque Francisco Segismundo (1630-1665), último conde soberano del Tirol.

- La archiduquesa María Leopoldina (1632-1649), futura mujer del emperador Fernando III.

Tras la Batalla de Breitenfeld (17 de septiembre de 1631), los suecos se apoderaron de Alsacia y se adentraron en Alemania. Este hecho supuso un duro golpe no sólo para el archiduque Leopoldo, sino también para la geo-estrategia militar español ya que suponía el bloqueo casi total del llamado “Camino Español” (2), aunque las tropas consiguieron salvar el puente de Breisach sobre el Rin, que fue utilizado por los tercios hasta que se perdió definitivamente en 1638. Además, las victoriosas campañas de Gustavo Adolfo de Suecia en Alemania, que le llevaron a conquistar incluso la Baviera, pusieron en alerta al archiduque Leopoldo. Se recurrió a empréstitos forzados y a levas extraordinarias, aunque finalmente el enemigo no llegó a entrar en el Tirol. Años antes, el archiduque Leopoldo había colaborado además con los españoles para hacerse con el control del valle alpino de la Valtellina, fundamental igualmente para el “Camino Español”, renovando, en 1629, la unión con los Grisones.

El archiduque Leopoldo V moría el 14 de septiembre de 1632 a la edad de 45 años, dejando un heredero de apenas 4 años, el archiduque Fernando Carlos, y el gobierno en manos de su viuda, la archiduquesa Claudia de Medici, la cual ejercería la regencia hasta 1646. Leopoldo había dejado escrito en su testamento que su hermano, el emperador Fernando II, sería el regente (Gerhaben) con poderes absolutos de tutela sobre sus hijos y con la más alta confianza, mientras que la archiduquesa Claudia sería “co-regente” (Mitgerhabin). Fernando II aceptó las condiciones del testamento archiducal pero transfirió las competencias de gobierno y de tutelaje a Claudia de Medici al estar el ocupado en los asuntos de gobierno del Imperio. Sin embargo, el Emperador no fue un co-regente pasivo. Ya desde el inicio de la regencia de Claudia de Medici, Fernando II empezó a entrometerse en los asuntos tiroleses, dejando poco espacio de maniobra a la regente, sobre todo en los asuntos relativos a la defensa del país, lo cuales debían estar en línea con los intereses generales de la Casa de Austria. Además, Fernando II y, desde 1637, Fernando III, interfirieron en la educación del pequeño archiduque Fernando Carlos, con la intención de forjar a un digno gobernante de los territorios occidentales de la Agustísima Casa, y a un firme colaborador del Emperador y su política. Sin embargo, y a pesar de todo, la alianza con el Emperador era fundamental para Claudia de Medici, y en mayor medida en estos difíciles años de la Guerra de los Treinta Años.


La archiduquesa Claudia de Medici (1648). Kunsthistorisches Museum, Viena.


La trasferencia de poderes se llevó a cabo sin mayores problemas, ya que Leopoldo V dejó regulado todo en su testamento, y esto al parecer, no creaba mayores problemas a Fernando II. Además, en varias instrucciones el Emperador confirmó la regencia de Claudia y del consejo especial, el “Geheimen Rat” (23 de octubre de 1632 y 8 de abril de 1633). Durante la apertura del primer Parlamento del Tirol (Cortes), Fernando II se dirigió a los estados a través de una “Creditiu Schreiben” (17 de marzo de 1633) (3) y estuvo representado por Johann Kaspar von Stadion y por Ernst Fugger, como una clara señal de su poder y presencia en el territorio. Además, el pleito homenaje de los estados se llevó a cabo con los dos enviados imperiales, diputados del Emperador, reconociendo a Claudia de Medici y al archiduque Fernando Carlos como su “ señor legítimo y natural” (4).

El poder y la presencia imperiales en el Tirol serían una constante durante la regencia de Claudia de Medici que, como se ha dicho ya, debió actuar siempre de acuerdo a los intereses de la Casa de Austria, aunque esto no impidió que mirase también por los intereses particulares de sus señoríos. La comunicación de la regente con las autoridades subordinadas fue siempre buena y fluida desde el principio. La archiduquesa estuvo siempre informada de todas las negociaciones que se llevaban a cabo y tenía acceso a los más importantes consejos, encabezando el Consejo Especial instituido por Leopoldo V en su testamento. Por otra parte, las directrices para organizar el país fueron, de acuerdo a lo estipulado en el testamento de Leopoldo V, hechas públicas en dos instrucciones (1632 y 1633), por Fernando II y Claudia de Medici, con el fin de asegurar un transferencia pacífica de los asuntos de gobierno.

Al parecer, Claudia de Medici no se preocupó mucho por la educación de su hijo Fernando Carlos y dejó la misma, según los estipulado en el testamento de su esposo, en manos de los jesuitas, que en ese momento ejercían una gran influencia sobre los Austrias de Viena (recuérdese que también Fernando II fue educado por los jesuitas en Ingolstadt y que su confesor era el también jesuita Guillermo Lamormaini). Sin embargo, detrás de este hecho se situaban los intereses de Fernando II y Fernando III. Como guardianes, pero en primer lugar como gobernante de una parte de las tierras de los Habsburgo, los emperadores estaban profundamente involucrados en la educación de Fernando Carlos. A comienzos de la década de 1630 la correspondencia entre Viena e Innsbrück se ocupaba sobre todo de temas relativos a la educación del pequeño archiduque y a la formación de su casa.

Otro aspecto fundamental del gobierno de Claudia de Medici fue la defensa del país frente a la incursiones enemigas, siempre en línea con los intereses de las otras ramas de la Casa de Austria, pero tratando de impedir el paso de las tropas imperiales y sus consecuencias por territorio tirolés. Por ello, en 1639, tras la caída de Breisach, fue obligada a sumarse a una alianza junto al Imperio y España contra Francia. Además, gracias a sus buenas relaciones con el Emperador, consiguió la cesión en 1636, en nombre de su hijo, de los territorios que las tropas imperiales habían conquistado en el Ducado de Württemberg , aunque estos fueron devueltos a su anterior soberano, Everardo III, tras la Paz de Westfalia (1648).

El hecho de que la archiduquesa Claudia ejerciese su regencia en un período tan difícil y con un buen balance, hizo que fuese recordada como una mujer fuerte y con cualidades masculinas, es decir, con talento para gobernar y con liderazgo.



Fuentes principales:

* Mora y Casarusa, Diego de: “Los Héroes y las maravillas del mundo. Dios, la tierra y los hombres”. Madrid, 1855.

* Patrouch, Joseph F.: “A negotiated settlement: The Counter-Reformation in Upper Austria under the Habsburg”. Studies in central European histories, 2000.

* Rainer, Johann: “Tú, Austria feliz, cásate: La boda de Margarita, princesa de Austria Interior, con el rey Felipe III de España: 1598/99”. Investigaciones históricas: época moderna y contemporánea. Nº 25, 2005.

* Schlachta, Astrid von: “To rule and to prepare: Claudia de’ Medici an her european “fellow widows”. Det Kongelige Bibliotek.

* Sterzinger, Anton von: “Istoria della principesca contea del Tirolo”. Innsbrück, 1780.



Notas:

(1) De este matrimonio nació una hija, Vittoria della Rovere (1622-1694), futura esposa del gran duque de Toscana Fernando II.

(2) Para conocer más sobre el “Camino Español” consúltese Parker, Geoffrey: “El ejército de Flandes y el Camino Español (1567-1659)”. Alianza Editorial.

(3) TLA Innsbruck, Landschaftliches Archiv, Verhandlungen der Landschaft, Bd. 18, 1633-1639, 56r f.

(4) TLA Innsbruck, Landschaftliches Archiv, Verhandlungen der Landschaft, Bd. 18, 1633-1639, 56r-58r, 60r f.:

viernes, 15 de octubre de 2010

EXPLICACIÓN SOBRE EL RETRASO EN LA PUBLICACIÓN DE LA PRÓXIMA ENTRADA


Como habréis visto, estos días ando un poco desaparecido por el mundo blog. La explicación se debe a motivos de falta de tiempo y de tipo personal (nada grave), además la elaboración de las entradas de la rama tirolesa de la Casa de Austria me está llevando bastante tiempo por la gran dispersión de fuentes y por su dificultad. Aún así, espero poder publicar el fin de semana.

Os ruego que me disculpéis y nos vemos pronto.


CAROLVS II

martes, 12 de octubre de 2010

FELIZ DÍA DEL PILAR Y DE LA HISPANIDAD




Tal día como hoy, 12 de octubre de hace 518 años, Cristóbal Colón y la tripulación de La Pinta, La Niña y La Santa María descubrían América...FELIZ DÍA DEL PILAR Y FELIZ DÍA DE LA HISPANIDAD DE UN ESPAÑOL EN ITALIA.


CAROLVS II


PD: Si queréis leer mi anterior entrada sobre la rama tirolesa de la Casa de Austria pinchar aquí.

domingo, 10 de octubre de 2010

LA RAMA TIROLESA DE LA CASA DE AUSTRIA: ¿UNA TERCERA VÍA SUCESORIA? (PARTE I)

Alegoría de la abdicación de Carlos V en Bruselas el 25 de octubre de 1555 (1620). Frans Francken. Rijkmuseum de Amsterdam.

Como es bien sabido, desde las abdicaciones de Carlos V de 1555/1556, la Casa de Austria quedó dividida en dos ramas, una primogénita en la persona de Felipe II, que recibió los reinos españoles e italianos, los Países Bajos, la Borgoña y las Indias; y una rama segundogénita encabezada por Fernando I, hermano del Emperador, que recibió los territorios patrimoniales de los Habsburgo formados por los ducados austríacos, Bohemia y Hungría, más la dignidad imperial (1). Este reparto atribuía, por tanto, a la rama primogénita o filipina la riqueza material, el poder y la preeminencia, cuyo signo más visible era la Orden del Toisón de Oro.

Para la Agustísima Casa, este reparto “momentáneo” no planteaba ningún problema: la extinción de una de las dos ramas de la Casa de Austria debía atribuir automáticamente la herencia a un miembro de la otra. Por esta razón, cuando una princesa austriaca se casaba con un vástago de una casa ajena a la dinastía, renunciaba formalmente a todos sus derechos a la Corona de España. Éste fue el caso de Ana de Austria, hija de Felipe III, cuando se casó con Luis XIII y de la infanta María Teresa, hija de Felipe IV, cuando se casó con Luis XIV.

Sin embargo, lo que es mucho menos conocido, es que durante varias décadas del siglo XVII, la Casa de Austria no estuvo formada sólo por dos ramas, sino que existió un tercera rama, la de los Condes del Tirol o Archiduques de Innsbrück, descendientes del archiduque Leopoldo V (1586-1632), hijo del archiduque Carlos II de Estiria (1540-1590) y hermano menor del emperador Fernando II (1578-1637). Esta rama fue, por tanto, la depositaria segunda de los derechos sucesorios a la Corona de España, en caso de no existir herederos legítimos a la misma, tras la rama segundogénita o rama vienesa, y por delante de la Casa de Saboya, descendientes de la infanta Catalina Micaela, hija de Felipe II, y de su esposo, el duque Carlos Manuel I de Saboya, y que siempre fue aceptada en los testamentos reales como depositaria de los derechos sucesorios en caso de no existir miembros austriacos.

Después de la división en dos ramas de la Casa de Austria, se trató de mantener la unión dinástica por medio de uniones matrimoniales. Maximiliano II, hijo de Fernando I se casó con María, hija de Carlos V; Felipe II se casó por cuarta vez con su sobrina Ana, hija de Maximiliano II; el archiduque Alberto, hijo de Maximiliano II, se casó con Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II; Fernando III se casó con la infanta María Ana, hija de Felipe III, y Felipe IV con Mariana, hija de Fernando III. Parece más que evidente, según los recientes estudios médico-históricos (2), que esta endogamia debilitó enormemente la vitalidad de la familia. La línea masculina del emperador Maximiliano II se extinguió en 1621 con la muerte del archiduque Alberto, el último de sus cinco hijos; la española en 1700 con la muerte de Carlos II y la austríaca en 1740 con el fallecimiento sin hijos varones del emperador Carlos VI (Carlos III de Austria para los austracistas españoles).

El emperador Fernando I, fundador de la rama vienesa, dispuso en su testamento la división de sus dominios entre sus tres hijos de la siguiente forma:

- Maximiliano II recibió la Baja Austria y la Alta Austria, con capital en Viena.

- Fernando, el Tirol, el Austria Anterior y el Landgraviato de Alsacia, con capital en Innsbrück.

- Carlos II recibió Estiria, Carintia, Carniola, Trieste, Gorizia y el noreste de Istria, territorios llamados conjuntamente Austria Interior, con capital en Graz.

Los hijos del archiduque Fernando estaban excluidos de la sucesión por ser fruto de un matrimonio morganático (3), por lo que a su muerte, ocurrida en 1595, sus territorios pasaron a la rama de Viena, representada ya por el emperador Rodolfo II, hijo de Maximiliano II. Por otra parte, cuando Carlos II de Estiria inició su mandato, era el único de los hermanos que aún no estaba casado, por lo que hubo que buscarle una esposa. La elegida fue su sobrina María de Baviera, hija del duque Alberto V de Baviera y de su hermana Ana de Austria. El matrimonio tuvo lugar el 26 de agosto de 1571 en Viena.

A pesar de todo, la rama de Graz, es decir, la del archiduque Carlos II, sobrevivió a la de Viena y a la de Innsbrück, siendo la única superviviente dos generaciones después: en 1619 fallecía el emperador Matías I, que había sucedido a su hermano Rodolfo II, tras su fallecimiento en 1612, en la dignidad imperial (4), siendo ambos hijos de Maximiliano II. Unos años antes Matías y sus hermanos aún vivos, el archiduque Alberto (5) y el archiduque Maximiliano (6), que no tenían hijos, acordaron nombrar sucesora a la rama estiria de la Casa de Austria, que en ese momento representaba el archiduque Fernando III de Estiria, hijo del archiduque Carlos II. Sin embargo, esta decisión se tomó sin tener en cuenta a Felipe III, jefe de la Casa de Austria como representante de la rama primogénita, por lo que éste empezó a reclamar sus derechos a los tronos de Bohemia y Hungría, así como a la posibilidad de ser elegido sacro emperador, a través del Conde de Oñate, su embajador en Viena. Finalmente, el asunto fue resuelto por tratado secreto de Oñate, llamado así en honor del embajador español, firmado el 29 de julio de 1619, por el cual Felipe III, más preocupado en asegurar el llamado “Camino español”, renunció a sus derechos sobre Bohemia y Hungría, a cambio de la cesión de Alsacia y de la investidura sobre varios feudos imperiales en Italia (Finale y Piombino) (7), además de ver reconocida la prioridad de su línea masculina ante la femenina del archiduque Fernando de Estiria.





El archiduque Fernando fue finalmente elegido rey de Bohemia en 1617 y de Hungría en 1618. Durante este último año, la dura política religiosa de los lugartenientes de Matías I en Bohemia hará prender la mecha de la insurrección que dará lugar a las famosas defenestraciones de Praga del 23 de mayo de ese año, que serán las causantes del inicio de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). El problema se agravará posteriormente por la aún más dura política religiosa de Fernando, educado por los jesuitas de la Universidad de Ingolstadt en los principios de la Contrarreforma.

El 28 de julio, sólo dos días después de que los Estados de Bohemia depusieran al archiduque Fernando y nombraran rey a Federico V del Palatinado, la Dieta imperial de Frankfurt elige como emperador al dicho Fernando, que a partir de ese momento será conocido como Fernando II. Es justo en este momento cuando se produce un hecho clave para el nacimiento de la rama tirolesa de la Casa de Austria: en ese mismo año de 1619, el ya emperador Fernando II, decide nombrar a su hermano menor, el archiduque Leopoldo (Leopoldo V), el cual era obispo de Passau desde 1598 y de Estrasburgo desde 1606, como nuevo gobernador del Austria Anterior y el Tirol, tras la muerte del anterior gobernante, su primo, el archiduque Maximiliano III. En 1623, Fernando II le transfirió la soberanía de estos territorios para sí y sus herederos (8). En 1625, una dispensa papal le permitió renunciar sus obispados en su sobrino Leopoldo Guillermo (9), hijo de su hermano Fernando II, que a la sazón contaba con tal solo 11 años de edad. Finalmente, el 18 de abril de 1626 contrajo matrimonio con Claudia de Medici, hija del Gran Duque de Toscana Fernando I, recibiendo el 4 de mayo de ese mismo año el juramento como nuevo Conde del Tirol (10). Nacía pues la rama tirolesa de la Casa de Austria.




Fuentes principales:

* Edelmayer, Friedrich: “Carlos V y Fernando I. La quiebra de la monarquía universal”. Universidad de Viena.

* García García, Bernardo J. (DIR): “El Imperio de Carlos V. Procesos de agregación y conflictos”. Fundación Carlos de Amberes. Madrid, 2000.

* Mora y Casarusa, Diego de: “Los Héroes y las maravillas del mundo. Dios, la tierra y los hombres”. Madrid, 1855.

* Patrouch, Joseph F.: “A negotiated settlement: The Counter-Reformation in Upper Austria under the Habsburg”. Studies in central European histories, 2000.

* Paz Aguiló, María: “Una imagen representativa del poder en Centroeuropa a finales del siglo XVI”. Instituto de Historia del CSIC, 2005.

* Rainer, Johann: “Tú, Austria feliz, cásate: La boda de Margarita, princesa de Austria Interior, con el rey Felipe III de España: 1598/99”. Investigaciones históricas: época moderna y contemporánea. Nº 25, 2005.

* Sterzinger, Anton von: “Istoria della principesca contea del Tirolo”. Innsbrück, 1780.



Notas:

(1) Una magnífica aproximación a este hecho en Edelmayer, Friedrich: “Carlos V y Fernando I. La quiebra de la monarquía universal”. Universidad de Viena.

(2) Álvarez, Gonzalo; Ceballos, Francisco. C. ; y Quinteiro, Celsa: “The role of inbreeding in the extincition of a European royal dinasty”. Revista PLOS One, 2009.

(3) El archiduque Fernando se casó en 1557 con Philippine Welser, hija de un patricio de Augsburgo. Su padre, el emperador Fernando I, aceptó este desigual matrimonio pero pactando que sus hijos quedarían excluidos de la sucesión, aunque recibirían el apellido Austria. Un hijo destacado de este matrimonio fue el cardenal Andrés de Austria, gobernador de los Países Bajos entre 1598 y 1599.

En segundas nupcias casaría con Ana Catalina Gonzaga, siendo una hija de este matrimonio, Ana de Austria, la esposa del emperador Matías I, hijo de Maximiliano II, y por tanto, primo suyo.

(4) El archiduque Matías, que en su juventud fue nombrado gobernador de los Países Bajos rebeldes (1577) por sus Estados Generales para oponerse a Felipe II, era gobernador de Austria desde 1593, rey de Hungría desde 1608 y de Bohemia desde 1611, por la incapacidad mental de su hermano, el cual fue recluido en su palacio de Praga hasta su muerte en 1612.

(5) El archiduque Alberto de Austria o Alberto VII (1559-1621) fue virrey de Portugal de 1583 a 1594, arzobispo de Toledo de 1595 a 1598 y gobernador de los Países Bajos de 1596 a 1598. En 1599 renunció a los hábitos y el arzobispado toledano para casarse con su prima Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, junto a la cual pasó a gobernar los Países Bajos en calidad de soberano, según la cesión que el Rey Prudente les había hecho en su testamento.

(6) El archiduque Maximiliano III de Austria (1558-1618), era hermano del anterior, así como de los emperadores Rodolfo II y Matías I. Fue nombrado por Rodolfo gobernador del Tirol y Gran Maestre de la Orden Teutónica desde 1585, además de regente del Austria Interior, desde 1593 a 1595 desarrolló una intensa actividad en el Tirol. Poco dado a la ostentación cortesana, se preocupo de la instrucción pública haciendo de Innsbruck un centro cultural relevante. Educado como sus hermanos en los valores estéticos de la Corte de los Habsburgo, dio preferencia en Innsbruck a los libros y a la música, creando la cámara del tesoro de la Wallfahrtkirche Maríastein bajo la tutela archiducal y sobre todo fundando la abadía de Klosterneuburg como símbolo de la unidad dinástica archiducal austríaca. Bajo su custodia como regente del Tirol estuvo desde 1602 la Kunstkammer de Ambras. Entusiasta defensor de la Contrarreforma, desde su cargo de Gran Maestre de la Orden alemana, tuvo la habilidad de conciliar también a los príncipes protestantes en la defensa contra las invasiones turcas desde 1594 a 1599 en Croacia y Alta Hungría, actuando como general por designación imperial, con desigual suerte. En Paz Aguiló, María: “Una imagen representativa del poder en Centroeuropa a finales del siglo XVI”. Instituto de Historia del CSIC, 2005.

(7) La investidura de los territorios italianos sí que tuvo lugar, aunque la de Alsacia no llegó jamás a concretarse.

(8) Las fuentes consultadas con confusas en cuanto a la fecha exacta de la transferencia de la soberanía del Austria Anterior y el Tirol. Se encuentran tres fechas posibles: 1623. 1625 y 1626. Me quedo con la primera pues es la que permite un desarrollo más lógico de los acontecimientos, aunque si bien parece ser que la soberanía completa no se produjo hasta 1626 con el juramento de los Estados del Tirol a su nuevo soberano, poco después de la renuncia a su estado religioso y su matrimonio con Claudia de Medici.

(9) El archiduque Leopoldo-Guillermo de Austria (1614-1662), era hijo de Fernando II y de María Ana de Baviera. Obispo de Passau, Estrasburgo, Halberstadt, Magdeburgo, Olomouc y Breslavia, así como Gran Maestre de la Orden Teutónica. Fue nombrado gobernador de los Países Bajos en 1647 por Felipe IV, puesto que ocupó hasta 1656, cuando fue sustituido por don Juan José de Austria. Espero dedicar una entrada íntegra al personaje en un futuro.

(10) Sterzinger, Anton von: “Istoria della principesca contea del Tirolo”. Innsbrück, 1780.

sábado, 9 de octubre de 2010

LISTA PROVISIONAL DE LOS PARTICIPANTES EN EL PROYECTO PARA LA CONMEMORACIÓN DEL 349º ANIVERSARIO DE CARLOS II

Como sabéis el próximo 6 de noviembre celebraremos el 349º aniversario del nacimiento de Carlos II (6 de noviembre de 1661-6 de noviembre de 2010) y para ello se me ha ocurrido la idea de una colaboración colectiva para que en ese día todos los amigos y lectores de este blog publiquemos una entrada relacionada con Carlos II o con cualquier otro aspecto de su reinado (1665-1700). Aquí os dejo la lista de los que de momento me habéis confirmado vuestra participación y os recuerdo de nuevo la fecha, 6 de NOVIEMBRE:

- Madame Minuet del blog Cierto sabor a veneno.


- Cayetano del blog Sociedades de ayer y de hoy.

- Gema del blog Historias de reinas.

- Kassiopea del blog Paseando por la historia.

- Dissortat del blog En el bosque de la larga espera.

- Javier Peralta del blog Fotografías de Albacete.

- José Luis de la Mata del blog Mis viajes por la historia.

- Paco Hidalgo del blog Arte Torreherberos.

- Senovilla del blog Pensamientos JFS.

- Bwana del blog El blog del Bwana.

- Aspirante del blog La búsqueda del conocimiento.

- Desdelaterraza-viajar la historia del blog Desdelaterraza.

- Cartasmarruecas del blog Septimas Moradas.

- Curiosomundoazul del blog Curiosomundoazul.

- Magnolia del blog Mujeres del leyenda.

- José Eduardo de Vicente del blog Crónicas de Torrelaguna.

- Uthegal del blog Selva del Olvido.

Estos son todos los que de momento han confirmado su participación pero ya sabéis que todos los que queráis podéis hacerlo, la fecha es el 6 de noviembre…a ver si nos sale un bonito homenaje. Os dejo también, para los que aún no habéis confirmado o no habéis podido leer la anterior entrada, el enlace hacia mi propuesta de conmemoración.

GRACIAS A TODOS.


CAROLVS II

viernes, 8 de octubre de 2010

UN EJEMPLO DE CONVIVENCIA EN LA EUROPA MODERNA: LAS “NACIONES” EN LOS EJÉRCITOS DE LA CASA DE AUSTRIA

Hace un tiempo el amigo bloguero Senovilla, del blog Pensamientos JFS, me pidió colaborar, desde un punto de vista histórico, en su Proyecto Convivencia, en el que cada uno de los colaboradores y seguidores de su blog debíamos dar nuestra visión sobre el concepto de convivencia. Pues bien, yo llevando el tema obviamente a mi terreno me decanté por un interesante ejemplo de convivencia en la Monarquía Hispánica del XVI y XVII, la convivencia de las distintas naciones que formaban la Monarquía Hispánica (y otras) en los ejércitos que la Casa de Austria tenía repartidos por los distintos escenarios de guerra europeos. Aquí va el resultado:

Una de las características más llamativas de los ejércitos del Antiguo Régimen era la presencia en ellos de combatientes de diversas naciones. Así, por ejemplo, el ejército de Enrique VIII de Inglaterra durante la invasión de Francia, en 1544-1545, contaba con escoceses, españoles, gascones, portugueses, italianos, albaneses, griegos, turcos, tártaros, alemanes, borgoñones y flamencos. Aunque menos variados y pintorescos, los ejércitos holandeses que se enfrentarían a España estaban integrados por ingleses, franceses, alemanes y daneses. Dicha realidad tenía un remoto origen, dados sus precedentes en los ejércitos de la Edad Media y la Antigüedad, pero se desarrolló a partir del Renacimiento con el auge de la infantería y el notable incremento numérico de los combatientes. En la Monarquía Hispánica de los Austrias, la diversidad nacional del ejército tuvo una especial relevancia, debido a hechos como el carácter plurinacional de la propia Monarquía, la consecuente multiplicación de las necesidades militares y la precocidad de su organización bélica que, desarrollada inicialmente por los Reyes Católicos, constituiría el principal y más eficaz modelo europeo hasta bien entrado el siglo XVII.

En una época en que las unidades militares de carácter permanente constituían una parte pequeña de los ejércitos y en la que aún no se habían desarrollado los sistemas de conscripción, resultaba muy difícil reunir en poco tiempo un ejército numeroso con soldados experimentados, que fueran además súbditos del príncipe respectivo. En estas condiciones, la opción más rápida era recurrir a los profesionales de la guerra, expertos en el manejo de diversas armas, que abundaban en ciertas zonas de Europa, como Suiza, Alemania o los Balcanes. La guerra tenía así un fuerte carácter privado, que se mantendría durante toda esta época moderna, aunque la presencia de mercenarios extranjeros disminuyó a partir de la Paz de Westfalia (1648) y más aún durante el siglo XVIII, a medida que aumentaba la capacidad de los monarcas para reclutar a sus propios súbditos y extender entre ellos las obligaciones militares, con el respaldo de una administración militar cada vez más centralizada y eficaz.

Enumeraré a continuación algunos ejemplos que nos permitirán conocer el carácter multinacional de los ejércitos de la Monarquía Hispánica:

* En el Ducado de Milán que, junto a los Países Bajos y Cataluña, constituía una de las principales plazas de armas de la Monarquía destacaban, junto a la infantería española (principalmente castellana), cuyos tercios constituían la fuerza de combate principal del Ducado (recuérdese que la Corona de Castilla era la principal suministradora de recursos humanos y económicos de la Corona), la presencia de tercios lombardos y napolitanos, si bien la importancia de estos últimos tiende a disminuir en las últimas décadas del siglo. Es notable la aportación de regimientos alemanes y, en menor medida, la de compañías suizas y grisonas. Bastante regular, aunque escasa, es la presencia borgoñona, que desaparece en 1687. En 1617 existe una infantería valona, cuya participación, al igual que la de los irlandeses, es ocasional en este territorio. En algún momento intervienen también unidades del Emperador, como las tropas de infantería del Rey de Hungría (1658), o agrupaciones militares pertenecientes a aliados alemanes, como el Duque de Würtemberg, durante la Guerra de los Nueve Años (1689-1697). En cuanto a la caballería, raramente se especifica la procedencia nacional de sus diversas unidades. Junto a la caballería del Estado, destaca la presencia frecuente de soldados napolitanos y alemanes, la de soldados a caballo del Rey de Hungría (caballería imperial) en 1658, y las más excepcional de aliados circunstanciales, como Florencia y Módena en 1644, el Duque de Würtemberg (en 1691 y 1697), o el príncipe de Hannover en 1694.

* Ejército de Extremadura constituido durante la Guerra de Portugal (1641-1668): la presencia de tropas no españolas era secundaria y mucho menos habitual que en otros ejércitos combatientes de la Monarquía, lo que se explica por la condición de conflicto “olvidado” que tuvo esta guerra. En unos años en que Felipe IV hubo de enviar a sus mejores tropas a numerosos frentes, la lucha contra el Portugal rebelde quedó en un segundo plano, mientras las mejores unidades se empleaban en los Países Bajos o en Cataluña. Las tropas españolas eran esencialmente castellanas, no profesionales e inexpertas, mientras que antes de 1659 (Tratado de los Pirineos) solo de forma ocasional se enviaron tropas extranjeras al frente de Extremadura. La Guerra de Portugal se fue así alargando, convertida en un enfrentamiento fronterizo en el que los ejércitos español y portugués se limitaban a mantener sus posiciones y a lanzar destructivas razias de caballería contra territorio enemigo. Sólo tras la paz entre Francia y España de 1659, comenzarán a llegar al frente de Extremadura tropas veteranas de Flandes, Italia, territorios alemanes y Cataluña. El ejército con el que don Juan de Austria sitió victoriosamente Arronches, a finales de 1661, estaba formado por cuatro tercios de españoles, uno de napolitanos, otro de lombardos y un regimiento de alemanes. En 1663, el ejército que tomó Évora contaba con soldados veteranos españoles, italianos, alemanes, e incluso franceses. En 1665, por último, el Ejército de Extremadura tenía un gran contingente de tropas veteranas alemanas, suizas, irlandesas e italianas.

* El ejército que combatió durante la Guerra de Mesina (1674-1678) estaba formado también por unidades de diversas nacionalidades. Buena parte de los soldados existentes en Sicilia en septiembre de 1674, cuando estalló la revuelta mesinesa, eran sicilianos o napolitanos enviados por nobles y ciudades, así como milicias napolitanas, gente de escasa o nula experiencia y preparación militar y pronta a fugarse a la menor oportunidad, lo mismo que las milicias sicilianas. Progresivamente, sin embargo, comenzó a aumentar durante la contienda el peso de las unidades españolas (consideradas la élite de los ejércitos hispanos, así como las más leales), y en menor medida, de la alemana, milanesa y napolitana, integradas todas ellas por soldados de leva, “profesionales”, y en muchos casos veteranos. Entre la infantería española figura un tercio procedente de Cerdeña, formado de hecho por sardos que fueron reclutados y enviados a Sicilia en 1674 (1). Durante esta guerra encontramos también unidades corsas y albanesas (cimarras) (2).

* Uno de los principales ejércitos de la Monarquía durante los últimos años de Carlos II fue el que se enfrentó a Francia en Cataluña con ocasión de la Guerra de los Nueve Años: junto a los españoles, siendo predominantes en número, están presente en el mismo las naciones habituales en el ejército de los Austrias: italianos, alemanes y valones, así como otras que aparecen con frecuencia, como los irlandeses, y tropas de aliados, como el Emperador o el Duque-Elector de Baviera Maximiliano Manuel.


Basten estos ejemplos para demostrar el carácter multinacional de los ejércitos hispanos durante el reinado de la Casa de Austria. Sin embargo, una norma general en todos los ejércitos de la Monarquía Católica era la separación por naciones de unidades y mandos, llegándose incluso a exigir que los ingleses no pudieran mandar tropas escocesas o irlandesas, o que los milaneses o romanos no pudieran servir en unidades napolitanas. No obstante, cuando el número de soldados de una o varias naciones no era suficiente para formar una unidad solía reunírseles en lo que en el ejército español se llamaban “compañías de naciones”. Geoffrey Parker cita, en este sentido, un regimiento bávaro, en 1644, que contaba con hombres de al menos 16 nacionalidades (alemanes, italianos, polacos, eslovenos, croatas, húngaros, griegos, dálmatas, loreneses, borgoñones, franceses, checos, españoles, escoceses e irlandeses, además de 14 turcos).

Cuanto se conoce respecto a las naciones en los ejércitos de los Austrias, permite establecer unas serie de conclusiones:

1. La importancia de los españoles, tanto por su número (eran los más numerosos) como por su papel destacado. Ellos eran la principal fuerza militar de la Monarquía, como demuestra el hecho de que los tercios españoles constituyera la guarnición ordinaria de los reinos italianos y del Ducado de Milán, que hacía patente la dependencia de éstos con respecto al centro constituido por la Península Ibérica y daba sentido al término “dominio español”. El problema era que España carecía de la densidad demográfica para abastecer las múltiples necesidades militares que se derivaban de la supremacía de sus reyes, lo que hacía imprescindible recurrir a otras naciones.

2. Mucha de las otras naciones que formaban los ejércitos de los Austrias eran además súbditos del Rey Católico, como ocurría con los italianos (napolitanos, milaneses o sicilianos), los borgoñones y los súbditos de los Países Bajos (flamencos o valones).

3. En tercer lugar destaca la gran importancia de los alemanes, que constituían el ejército mercenario por excelencia de los reyes de España, si bien en ocasiones esa condición se modificaba por la de aliados, al tratarse de regimientos concedidos por el Emperador. Según G. Parker, los que formaban parte del Ejército de Flandes solían reclutarse en los territorios patrimoniales de los Habsburgo. Por ejemplo, durante la Guerra de Mesina (1674-1678), todos los reclutamientos se hicieron con el permiso del Emperador y por lo que se sabe procedían de los territorios de los Habsburgo lindantes con Italia: Estiria, Carintia, Carniola y Tirol. Pero no siempre fue así, el propio Parker afirma que, a partir de 1621, una vez iniciada la Guerra de los Treinta Años, los alemanes reclutados procedían sobre todo de zonas cercanas a los Países Bajos, como la región del Rhin o los estados católicos de los obispos de Münster, Colonia o Tréveris.

4. La cuarta conclusión es que el resto de naciones tuvo una importancia mucho menos y, en la mayoría de los casos, jugaron un papel margina. Suizos, grisones, irlandeses, escoceses, franceses, corsos o albaneses aportan tropas ocasionalmente y en cantidades escasamente significativas, lo mismo que los súbditos de diversos príncipes italianos y alemanes aliados de España en uno u otro momento.

A modo de conclusión final, se puede destacar la escasa importancia que los mercenarios tuvieron en los ejércitos de los Austrias hispanos, siendo ésta una ventaja derivada del carácter plurinacional de la Monarquía.


Fuentes principales:

* Ribot García, Luis Antonio: “Las naciones en el ejército de los Austrias”, en “La Monarquía de las naciones: patria, nación y naturaleza en la Monarquía de España”. Fundación Carlos de Amberes. Madrid, 2004.

* Parker, Geoffrey: “El Ejército de Flandes y el Camino Español (1567-1659)”. Alianza Editorial, 2000.


Notas:

(1) Recuérdese que en esta época se tendía a considerar “españoles” a los habitantes de Castilla, Portugal, Navarra y la Corona de Aragón, de la que formaba parte Cerdeña, junto a Aragón, Cataluña, Valencia y las Islas Baleares.

(2) Una relación de 26 de septiembre de 1677 cita tres compañías de infantería “cimarra” con 130 hombres